GRATITUD Y MINDFULNESS

22 Dic GRATITUD Y MINDFULNESS

Prestar  atención hacia las cosas positivas que nos producen alegría es un elemento vital de Mindfulness  (atención plena). La gratitud y la atención plena son un antídoto potente para reducir el mal humor. Con gratitud, sentimos más bienestar,  un estado de ánimo más flexible donde quiera que nos encontremos.

¿Cómo podemos explorar y potenciar esa fortaleza psicológica que correlaciona con la felicidad?

Entrena tu cerebro para estar más agradecido“. Sí,  la gratitud es una fortaleza psicológica que se puede entrenar. Numerosos estudios sugieren que escribir en un diario de gratitud tres veces por semana puede tener un impacto positivo en nuestra felicidad. Imágenes recogidas con Resonancia Magnética funcional muestran como las regiones del cerebro asociadas con la gratitud son parte de las redes neuronales que se iluminan cuando socializamos y experimentamos placer.

¿Cómo mantener viva tu gratitud?
  • Lleva un “diario de gratitud” para crear el habito de expresar lo que estamos agradecidos.
  • Escribe  en él hasta cinco cosas por las cuales te sientas agradecido. Es importante que lo registres físicamente y no lo hagas sólo de cabeza. Podemos anotar pequeñas cosas ” el café que me tomé a media mañana” o cosas más grandes ” mi hermana acaba de dar a luz  un bebé sano”.

Recuerda una situación, experiencia, persona o cosa agradable en tu vida, y luego disfruta de las emociones que la acompañan

   

  • Prioriza la profundidad sobre la amplitud. Describe con detalle acerca de la situación o persona por la que te sientes agradecido genera más bienestar que hacer una lista superficial de muchas cosas.
  • Centrarte en situaciones con personas con las que te sientes agradecido genera más beneficios que hacerlo en cosas.
  • Agradece también las situaciones negativas que has evitado o convertido en algo positivo.
  • Valora las cosas buenas como “regalos”. No las des por sentado o las valores como ” lo normal”. Saborea y aprecia los regalos que has recibido.
  • Revisa si repites. Escribir sobre las mismas cosas está bien, pero intenta concentrarte también en un aspecto o detalle diferente de esa situación.
  • Recuerda que no es necesario hacerlo a diario. La evidencia sugiere que escribir ocasionalmente ( 1-3 veces por semana) es beneficioso y nos ayuda a no adaptarnos a los eventos positivos.


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